Influencias genéticas en el autismo

Se han utilizado dos estrategias de investigación genética del comportamiento para comprender las influencias genéticas en el autismo. Hay pruebas abrumadoras de la participación de genes, aunque todavía no se ha dilucidado un modo exacto de herencia. Los estudios familiares y de gemelos ilustran que el fenotipo clínico del autismo no es suficiente para caracterizar el genotipo subyacente involucrado. Exactamente lo que debe incluirse en el fenotipo sigue siendo esquivo. Los déficits cognitivos y sociales se indican como variantes más leves del fenotipo del autismo, pero la forma precisa de definir estos déficits requiere más investigación. Además, pueden ser necesarios modelos de herencia más complejos (por ejemplo, modelos de dos locus-gen multifactorial y gen mayor) para explicar las influencias genéticas en el autismo. La heterogeneidad genética está indicada en el autismo, con un trastorno ligado al cromosoma X, el cromosoma X frágil, y un trastorno autosómico dominante, la esclerosis tuberosa, que en conjunto representan quizás del 8 al 11% o más de los casos de autismo. Diferencias en los patrones familiares (p. ej., riesgos de recurrencia) de trastornos neuropsiquiátricos entre autismo con y sin retraso mental u otros grupos clínicamente definidos (por ejemplo, hombres y mujeres) se sugieren. No se puede distinguir si estas diferencias representan heterogeneidad genética o herencia multifactorial con umbrales variables (por ejemplo, de gravedad o diferencias de sexo) sobre la base de los datos disponibles hasta la fecha. La herencia autosómica recesiva se sugiere en un subgrupo de familias con autismo, pero se desconoce la proporción de todo el autismo que puede explicarse por la herencia autosómica recesiva. Sin embargo, existe evidencia de que la interrupción ocurre en familias con autismo, y esto puede afectar estimaciones precisas de las proporciones de segregación cuando no se tienen en cuenta. Los futuros estudios familiares deben informar (1) los esquemas de verificación exactos y la especificación de los probandos y (2) el sexo y el orden de nacimiento de los hermanos afectados, incluido el tamaño de la familia, para que los datos se puedan agrupar y se puedan probar dichos efectos. Las investigaciones de poblaciones con esclerosis X frágil o tuberosa, así como aquellas con autismo (sin trastornos genéticos conocidos), identificarán la base etiológica de estas asociaciones. Tales asociaciones pueden deberse a la vinculación de genes subyacentes al autismo y aquellos subyacentes a los trastornos genéticos conocidos (es decir, desequilibrio de vinculación) o a la fisiopatología cerebral compartida o simplemente a comportamientos manifiestos compartidos. Hasta que se diluciden tales mecanismos, solo podemos usar cifras de riesgo empíricas en situaciones de autismo de asesoramiento genético, asumiendo que no se identifica ninguna causa genética o ambiental conocida. Al reunir los datos disponibles de estudios familiares y de gemelos, se sugieren los siguientes riesgos empíricos para fines de asesoramiento genético. Un riesgo promedio de hermanos (frecuencia de hermanos afectados entre todos los hermanos) basado en los datos agrupados es del 3% (es decir, 57/1698).(RESUMEN TRUNCADO A 400 PALABRAS)